Clearville 8 de octubre 2025
Ya casi Octubre… A mediados de esta vida a medias donde el sol quema, la distancia volvió a los iguales distantes, los abrazos no cesan y a veces la primera impresión es el último encuentro. Será que este es ahora mi Octubre.
Mamá nos dejo también en Octubre, otro distinto, lejano y amargo, fractal y familiar; de dias acortados y rutinas arrancadas, promesas al aire y mas incertidumbre que ahora si cabe, pero también mio, de mi otro yo, nuestro Octubre.
No estoy seguro si el tiempo es un depredador letal o un pacifista convencido. Me acomoda mas verlo como escenario de una revolución silenciosa, un partido amañado, una guerra fria sin permiso del destino o bendecido por el azar generando Octubres con beligerante exactitud.
Suelo esperar el doloroso aviso del pecho para tomar decisiones, cuando duele y falta el aire, cuando la vida no me arroja pistas sobre como vivirla y no quiero estar en ningún lugar. Cuando el orgullo de querer poner a prueba lo aprendido se releva oprime y me contengo cruzando los mismos brazos que ayer abrazaban este confín que esta lejos de ser nuevo, de hacerme bien.
Siempre me repito «no viajes huyendo de nada ni nadie». Por ello desterré el ego, asi fuera trifulca o triunfo, lastre de esta espalda cansada de girar a buscar lo que perdió, a la que se fue. No se soltar y ya casi pasó otro Octubre que no se si es mío o se lo regale a la ansiedad, mi escala de valor mas presente es aquel que utilizo para afrontar otro avión yo solo.
Odio todos los Octubres cuando están por llegar, el resto del tiempo actuo firme, hipócrita y cobarde; o será este un vacío temporal por pánico preventivo para que las piernas no tiemblen rememorando el anterior ante un nuevo envite que el pesimismo adolece cuando sonrió y se que ese no soy yo, no sera este Octubre el que afronte sin mi nostalgia arrebatada, mi refugio de otros.
Le temo a la vida y al olvido tanto como que esta vida se convierta en tan solo un recuerdo, a que las manos de otras mujeres sean mas frías que las tuyas, a no distinguir aprendizaje de presagio y ese otro yo quemando las naves a las puertas del paraiso… El sueño incumplido de desaparecer en el umbral de un nuevo Octubre.
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